Entre la noche de Samhain y el Solsticio aparecen chispas de luz que nos guían en el Camino. Primero fue Santa Catalina, ahora el olvidado Sol de Austerlitz. Sí, no siempre es mirado con buenos ojos. Sí, entre nosotros no tiene buena fama,… pero a pesar de todo, ilumina.
En el momento en que sus rayos vencen la niebla, desaparece el Sacro Imperio y con él cualquier razón para la sociedad estamentaria, cualquier razón para negar la Igualdad se funde con los últimos jirones de niebla. Nada puede ofuscar ya la claridad del Hombre señor de su propio mundo, creador de su propia sociedad, sujeto de su propia historia. Consciente y responsable de sus propios actos. A partir de ahora ya sólo cabe una sola actitud ante el reto de caminar hacia adelante, hacia el progreso deseado, hacia la Luz ya más presente que presentida: quererlo.
Y para conseguirlo, simplemente debemos impulsar la Fraternidad que nos impulse a buscar el bien común, que nos lance a buscar la bondad humana más allá de cualquier comodidad egoísta. Y entonces nos daremos cuenta de lo hermosa que es la Libertad y de como es de absurdo caer en el servilismo con el triste objetivo de tener más a costa de ser menos.
Nos lo cuentan las chispas multicolores del Bounó Katarameno, claro. Pero ¿quién las mira? Si hemos olvidado el Sol y nos gusta tanto recrearnos en la niebla, ver los contornos difuminados y poder decir: «Sí, claro, pero quien sabe…», quedarnos bajo la protección de las luces artificiales y pensar que el Sol está muy lejos, que para llegar a la paz debemos ganar la batalla y que esto es muy, pero que muy cansado…
Y a pesar de todo, el Gran Árbol sigue creciendo hacia la Luz, el Sol sigue irradiando detrás de los bancos de niebla, y el Diablo sigue siendo un Ángel… Sólo hace falta levantarse y caminar hacia la Luz que brilla al final del Camino, sentir la Esperanza en el corazón de la noche que nos impulsa a creer en el Hombre con esa Fe ciega que llamamos Amor. Porque el Sol de Austerlitz no es otra cosa que un gran acto de Amor… Y tanto peor para aquellos que lo encuentren risible.