Esta Navidad ofrezco mis historias. Ya me perdonaréis, pero ¿cómo podría no hacerlo? Son mis hijos, nacidos entre las sombras de Samhain y las luces de Imbolc, es decir, nacidos en las tardes oscuras del Solsticio, cuando se alza la Estrella triunfante… Los protagonistas de mis historias se escabullen en el corazón de la noche para subir a la cima prohibida del Bounó Katarameno, del Monte Maldito, donde dicen que mora el Diablo. Allí aprenden a perder el miedo a la Verdad, a aceptar la fuerza del Amor y a proyectarse hacia la irradiante Omega; no temen al pretendido Diablo, pues saben que no deja de ser un Ángel y demasiadas veces las habladurías se confunden y marginan a un ser triste, frustrado y asustado que no tiene nada de maligno, todo lo contrario…, mientras ensalzan a la mediocridad que se recrea en la codicia y se escuda en la hipocresía para velar su propia soberbia.
En la cima del Bounó Katarameno, desde la noche de los tiempos, un Árbol crece incansablemente hacia la Luz del Cielo alimentándose de la Vida de la Tierra, se ilumina durante las noches más oscuras y guía a los caminantes dispuestos a desafiar a las tinieblas para buscar la esperanza en el abrazo de sus ramas y perder el miedo a la libertad. Está allí, simplemente, empezó a emerger de las entrañas terrestres cuando el Amor y el Perdón vencieron al dolor y al error; aunque nadie se dio cuenta, claro, todo el mundo está demasiado ocupado buscando la manera de crear una vida cómoda y fácil, una vida de luces artificiales y de alegrías falsas, por mucho que eso suponga renunciar a la bondad, a la fuerza creadora que nos empuja hacia la cima sin prestar oído a los ecos escandalizados que se parapetan tras los muros protectores de todos los tiempos.
Pero esta Noche, el Àrbol resplandece tanto que atrae la atención de la Estrella y ambos unen sus luces recordándonos que todo es posible, que hay un instante en el cual el aliento del universo se detiene para contemplar la maravilla esperada durante milenios, la chispa de Luz que ilumina la oscuridad. Sólo visible precisamente para aquellos que acaran las tinieblas porque no temen escuchar la voz de su propia alma. Para los demás pasa desapercibida entre luces de neón, chirridos mecánicos y risas forzadas.
Mariam Noguera-Algué
FELIZ NAVIDAD – BON NADAL – BUON NATALE – JOYEUX NOËL – MERRY CHRISTMAS – ΚΑΛΑ ΧΡΙΣΤΟΥΓΕΝΝΑ